Fuente: Ciencia y el Hombre
Autor: María Cristina Ortiz
León
Fecha de Consulta: 30/10/2017
Como usuarios de las
tecnologías de la información y la comunicación (TIC), los adultos mayores
tienen necesidades y demandas similares a las de las personas de otras edades,
es decir, requieren tecnología útil, funcional, fácil de manejar y
significativa. Su acceso a ésta sigue las mismas reglas que en los otros
grupos, como su poder adquisitivo o capacidad de manejo, entre otras. Según las
estadísticas mundiales, la mayoría de usuarios de computadoras y de Internet
oscila entre los 6 y 20 años de edad y nació en la era de las
telecomunicaciones; por el contrario, los usuarios mayores de 60 años son
minoría; no obstante, cada vez son más, lo que ayuda a disipar el estereotipo
occidental hacia este grupo poblacional ya que demuestra su capacidad para
continuar aprendiendo y adaptándose al envejecimiento.
El adulto mayor, usuario de
computadora o de Internet posee algunas características diferentes con respecto
a los usuarios de los otros grupos poblacionales, pues suele ser una persona
que aprendió su empleo en forma autodidacta, tiene ingresos económicos anuales
más altos, posee una mayor funcionalidad en las actividades de la vida diaria y
un mayor nivel educativo, y el porcentaje de usuarios varones de esta edad es
más grande que el de mujeres. Pero gran parte de los individuos que componen
este grupo etáreo no disfruta los beneficios que ofrece la informática. México
no ha sido ajeno a este fenómeno.
Al igual que en otros sectores
de la población, la computadora es una herramienta que les ofrece a los adultos
mayores enormes beneficios como medio de interacción social y cultural,
entretenimiento, actividad laboral y formación, entre otros. Hay evidencias de
que existe un efecto negativo del empleo de computadoras y de Internet en el
bienestar psicológico de niños, adolescentes y adultos jóvenes que contradicen
los beneficios que proporcionan a los adultos mayores. Basta mencionar que con estas
herramientas no importa el espacio físico ni el tiempo, por lo que el adulto
mayor se puede relacionar, informarse, comprar, vender, realizar trámites y
llevar a cabo otras actividades a pesar de tener algún tipo de incapacidad que
le impida el movimiento. Con la computadora, tampoco son problemas la
distancia, los horarios, los cambios climáticos ni otros inconvenientes que son
resultado de su edad.
Estas tecnologías permiten a
los ancianos aumentar y mejorar su desarrollo individual y social, así como
optimizar su calidad de vida desde los puntos de vista técnico, económico,
político y cultural. Mente sana en cuerpo sano, y por lo tanto las actividades
intelectuales apoyan y aumentan la autonomía en la edad avanzada, por lo que se
consideran un factor protector contra una vejez decadente. Las aplicaciones de
Internet, como el correo electrónico y el acceso en línea a recursos de
información, les proporcionan ventajas particulares, pues el dominio de estas
habilidades aumenta su nivel de autoestima. En la actualidad, es en Internet
donde hay más información a disposición de los usuarios; basta dar un clic para
que aparezcan cientos de archivos, bibliotecas o bases de datos de diversos
temas, lo que permite que el adulto mayor se mantenga informado, actualizado y
forme parte de una sociedad en constante evolución sin sentirse marginado.
Para ver el artículo completo,
acceder a https://goo.gl/ydmntL
El adulto mayor, usuario de
computadora o de Internet posee algunas características diferentes con respecto
a los usuarios de los otros grupos poblacionales, pues suele ser una persona
que aprendió su empleo en forma autodidacta, tiene ingresos económicos anuales
más altos, posee una mayor funcionalidad en las actividades de la vida diaria y
un mayor nivel educativo, y el porcentaje de usuarios varones de esta edad es
más grande que el de mujeres. Pero gran parte de los individuos que componen
este grupo etáreo no disfruta los beneficios que ofrece la informática. México
no ha sido ajeno a este fenómeno.
Estas tecnologías permiten a
los ancianos aumentar y mejorar su desarrollo individual y social, así como
optimizar su calidad de vida desde los puntos de vista técnico, económico,
político y cultural. Mente sana en cuerpo sano, y por lo tanto las actividades
intelectuales apoyan y aumentan la autonomía en la edad avanzada, por lo que se
consideran un factor protector contra una vejez decadente. Las aplicaciones de
Internet, como el correo electrónico y el acceso en línea a recursos de
información, les proporcionan ventajas particulares, pues el dominio de estas
habilidades aumenta su nivel de autoestima. En la actualidad, es en Internet
donde hay más información a disposición de los usuarios; basta dar un clic para
que aparezcan cientos de archivos, bibliotecas o bases de datos de diversos
temas, lo que permite que el adulto mayor se mantenga informado, actualizado y
forme parte de una sociedad en constante evolución sin sentirse marginado.
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